lunes, 16 de noviembre de 2009

Experiencia escandinava






Llevamos ya un día en Torino, pero la resaca escandinava está presente aún en nuestros cuerpos. Y es que Estocolmo es una ciudad capaz de dejar helado a cualquiera. No solo por sus bellos lugares, ni por sus preciosas mujeres. Tal vez tampoco por su perfecta organización. Lo que te enamora de ella, es la paz y tranquilidad que se respira en el ambiente. Ese carácter sueco, para muchos frío, pero que no deja indiferente a nadie.

Suecia nos recibió el pasado 10 de noviembre con unos 4º C más o menos. Una temperatura agradable teniendo en cuenta lo que allí pasan en el duro invierno. Durante nuestra estancia, el ambiente atmosférico se mantuvo estable, sin variaciones. Entre 0 y 5º aproximadamente. Un frío soportable si vas bien abrigado, aunque la sensación térmica es algo mayor. El sol intentó salir un par de días, pero nada más allá de dos rayos. Lo que no pudimos ver fue nieve. Se ve que el cambio climático ha llegado también a Suecia.

Cuando llegamos al aeropuerto internacional de Skvasta, nos trasladamos en autocar hasta el centro de Estocolomo. Una vez allí había que encontrar la calle de nuestro albergue, el City Hostel. Cosa fácil estaba muy cerquita. Un hostal muy acogedor y bien preparado con la tecnología sueca, es decir el Ikea. El primer día lo tomamos para tomar contacto y descansar del palizón del viaje. Una vuelta por la ciudad y a dormir.

Con fuerza y energía renovada, amaneció el segundo día de nuestra aventura. A las 8 de la mañana en pie. Y es que hay que aprovechar las pocas horas de luz que este país ofrece. Es increíble ver como a las 4 de la tarde es totalmente noche cerrada. Pues bien, como decía, tras el madrugón nos pusimos en marcha a patear bien Estocolmo. Primera parada el ayuntamiento, Stadshuset. Un bonito edificio de ladrillo con un amplio jardín y con excelentes vistas del mar. Lo más destacado de él, es el interior, donde cuenta con amplios salones. El más importante el que acoge la ceremonia de los Nobel. También el salón de plenos y muchos más. En general un edificio que hay que visitar. Más avanzado el día nos fuimos caminando a la otra punta de la ciudad, a la isla de Djurgarden, donde pudimos disfrutar de el museo al aire libre más grande de Europa, Skansen. Animales escandinavos, casas típicas suecasy jardines entre otras muchas cosas se encuentran allí. Más de 3 horas de visita caminando por sus calles.
Para la tarde noche, en Estocolmo de 16 a 18, dejamos la principal atracción de la isla, el museo Vasa. Donde pudimos ver el único barco del siglo XVII que se mantiene con vida. Una autentica pasada. No solo por su tamaño, más de 45 metros de alto, sino por lo bien montado que esta el museo. Visto esto y ya con cansancio acumulado de vuelta al albergue y mañana será otro día.

El jueves 12 nos adentramos en la isla más turística de Estocolmo, Gambla Stan. Un pequeño barrio con calles estrechas y empedradas, fachadas pintadas en tonos claritos, todo muy acogedor. Visitamos parte del palacio real, donde viven los reyes de Suecia. pero donde viven los actuales no se puede ver, solo vimos donde vivían en el siglo XVIII. Asistimos al cambio de la guardia. Un paripé pero al menos es divertido. Visitamos la catedral, no muy bonita por fuera pero por dentro no está nada mal. En fin que nos pasamos el día paseando por este precioso barrio hasta que llegó la noche.

El viernes tocaba la isla de Sodermalm. La más residencial de las hasta entonces visitadas. Después de un desayuno típico sueco en una pequeña pero acogedora repostería y de visitar las iglesias de rigor, nos dimos buena caminata por su amplio paseo junto al mar. Unas vistas fabulosas de la otra parte de la ciudad. Comimos en un Pizza Hut de buffet, una pasada. Por unos 8 euros comes lo que quieras hasta saciarte. Por la tarde callejeamos un poco más la isla y cogimos por primera vez el metro. Increíble lo bien montado que lo tienen. Buenas conexiones, muchas lineas, limpio y rápido. Con los suecos da gusto. Llama la atención que los suecos en su mayoría no candan las bicis en al calle. No digo más.

Por la noche decidimos salir a conocer un poco el ambiente. Entramos a un pub irlandés, ya que la mayoría de los bares suecos cierran a las 18. Unas cuantas cervezas suecas y a dormir.

Último día. Abandono matinal del albergue y con equipaje a bordo nos disponemos a aprovechar lo poco que nos queda. Andamos un poco más por Gambla Stan, vimos el cambio de guardia real de los sábados, más largo aún que el de entre semana. La visita de rigor a una iglesia germana, comer y para la estación a por el bus que nos lleve al aeropuerto. La noche no mucho que decir, muchas esperas. Menudo cambio de Suecia a Italia. El señor Berlusconi podía aprender un poquito, porque que no haya un tren de Milán a Turin un sábado de 12´15 a 2 a.m es lamentable. Pero bueno de vuelta a casa sano y salvo y con la sensación de haber aprovechado al máximo nuestra estancia en la capital sueca. Ahora con la mira puesta en Roma. Hasta la próxima.




5 comentarios:

  1. ¡Que chulo! aunque ya sabes que yo soy muy friolera y no me atrae mucho eso de pasar frio, pero lo que cuentas hace que entren ganas de visitarlo. Veo que has aprovechado bien el tiempo y eso que los días son más cortos, un besazo y ale ahora a estudiar hasta el próximo viaje a Roma.

    ResponderEliminar
  2. La Gloria siempre pensando en lo práctico. En fin es normal. Si no te lo dice ella, quién te lo va a decir. Je,je.
    Pero lo que nos has contado en este blog es como un artículo de periódico. O sea como si fuera una práctica de las que hiciste este verano (esos sábados hasta las 11 de la noche en el periódico ¡!), porque describe muy bien lo esencial de Estocolmo y yo, que me estoy leyendo A Stieg Larsson, me ha recordado algunos de esos nombres de barrios a lugares del libro. No sé si serán los mismos¡Qué chulo poder estar allí!
    Seguiremos viendo tus aventurillas

    ResponderEliminar
  3. hola adri muy bonito lo que has visto pero me lo podias descrivir con mas fotos y comentarlas un poquito diciendo lo que es.
    No te enfades si no te gusta lo que pongo es que no se que mas poner . Sigue asi pasandotelo bien que ya tendras tiempo de pasar calamidades

    ResponderEliminar
  4. Hola carapan!! Ya sabes que me das cierta envidia (pero de la envidia cochina, no de la sana). Eso si, espero que cuando vuelvas a España mantengas las ganas de viajar, porque por compañeros de viaje no va a ser. Me imagino que habrás aprendido a decir canzoncillo en sueco, no? Sino preguntamelo.
    Disfruta

    ResponderEliminar
  5. Jolin, a mí tambien me estas dando una envidia... yo aqui sin poder viajar a ningun sitio (bueno, a Rochester, pero eso fue por obligacion y no fue precisamente turistico jaja).

    Cada dia me gusta mas como escribes, sigue practicando jejeje.

    Por cierto, tienes que leerte la trilogia Millenium, de Stieg Larsson, que toda la novela esta basada alli, en las calles de EStocolmo... Me suena un monton Gambla Stan, creo que sale en el libro... Visteis la calle Lundagatan o algo asi? Es donde vive Lisbeth Salander xDDD

    bueno guapo, sigue escribiendo, que lo haces mu bien.

    Besotes!

    ResponderEliminar