jueves, 18 de febrero de 2010

Romeo y Julieta, carnavales y muchos canales



















Como ya viene siendo habitual en el mes de febrero, los habitantes Erasmus de Regina Margherita 236, salvo Álvaro, nos lanzamos a una nueva aventurilla que nos llevó del noroeste al noreste de la bota italiana. Primero Verona, la ciudad de Romeo Y julieta y después a la ciudad de los canales y del mejor carnaval (salvo el de Rio).

Tal es así que ya teníamos planificado el viaje desde hacia semanas, hasta que llegó el día de marchar. Con la mochila a la espalda como si de Labordeta se tratara nos metimos al tren con destino a Verona. Pero como es ya un habitual, tuvimos que hacer trasbordo en Milán. Cosas de trenitalia. 5 horas después y habiendo comido en el tren, nos plantamos en Verona.

Una ciudad muy bonita y tranquila. Muy poco parecida a Milán, Turin o Roma. Primera parada la piazza Bra, la más bonita de la ciudad, donde se encuentra el anfiteatro romano y un precioso parque. Después anduvimos por sus calles y plazas. Segunda parada, la casa de Julieta, donde se encuentra el famoso balcón por el que trepo Romeo. Y como es tradición había que tocar la teta a la estatua de Julieta, ya que según dicen, trae buena suerte en el amor. Ya lo veremos. En la casa de Romeo, poco
que rascar ya que la han convertido en un restaurante, así que, na.

Caminamos durante toda la tarde viendo los margenes del río, castillos, iglesias, parques, etc. En fin una ciudad muy bonita que sin duda merece la pena ser visitada. Cuando ya estaba practicamente todo visto, decimos marchar hacia la estación de tren para coger uno directo a Venecia. Llegamos con un poco de retraso a la estación de Mestre, a las afueras de la ciudad. Y aquí vino la autentica aventura. Para llegar al hotel, teníamos que coger el autobús 25, como indicaba en Internet, pero decía que mas tarde de las 8 no pasaba. Eran las 9 y allí estaba el autobús 25. Sin ticket ni nada nos subimos. No sabíamos donde nos teníamos que bajar y las paradas tampoco ayudaban. Porque cada vez ponían más. Apunto estuvimos de bajarnos en medio de la nada. la suerte vino cuando unos ingleses nos dijeron que venían al mismo hotel que nosotros y esa fue nuestra salvación. En fin, una aventura más de la que aprender. Luego, el hotel muy bien. A las afueras de Venecia, pq dentro...

Carnavales venecianos

Al día siguiente nos pusimos rumbo a al centro de la ciudad. El hotel nos ponía un autobús por 2 euros, así que muy bien.

Una vez estábamos en Venecia tuvimos que coger el vaporeto que nos llevó hasta la plaza San marcos por el gran canal, ya que los coches no pueden entrar en el centro de la ciudad.
Los canales eran preciosos, al igual que las casas, muy gastadas ya por el agua. La plaza san Marcos estaba con algún andamio que otro pero aun así merece la pena visitarla. El palacio ducale muy bonito. y lo mejor de todo gente disfrazada por las
calles, esto si que era un autentico carnaval.

Seguimos andando por Venecia si rumbo alguno, dejandonos perder por su calles y canales, que es el autentico encanto de la ciudad. Vimos el puente de Rialto, el más famoso, el de la academia, construido con madera, iglesias, plazas y más y más
canales. Una ciudad muy bonita, que no se yo cuanto aguantara en pie. Cuando llegó la tarde la gente se había multiplicado en la ciudad. estaba todo abarrotado, normal, martes de carnaval en Venecia. Multitud de disfraces inundaban la plaza se San Marcos. Una cosa para ver irrepetible. Sobre las 6 de la tarde, y con el cansancio de haber estado caminando todo el día nos fuimos a la estación, esta si dentro de Venecia, para coger el tren de vuelta a Turin, no sin antes la paradita habitual en Milán. Sobre las 23 30 estábamos ya en casita, cansados pero muy satisfechos por lo bien que habíamos aprovechado los dos días.

Ahora ya estamos pensando en la siguiente salida para rematar el mes de febrero, Florencia, Siena y Pisa. Hasta la próxima.

sábado, 6 de febrero de 2010

Días de estudio y nieve











Ya estoy aquí de nuevo para contaros más aventuras de estos últimos días. Empezaré contando que la semana pasada ha sido la más “dura” en cuanto a cuestiones académicas desde que llegamos a Torino. Un examen el día 2 de febrero de Arte Contemporánea era la razón del mayor esfuerzo que hemos tenido que hacer hasta ahora. Unos cuantos días preparando un trabajo sobre las galerías de arte contemporáneo, de unas 11 paginas y después otros pocos para estudiarlo. Como veis no mucho esfuerzo, pero teniendo en cuenta lo que habíamos hecho hasta ahora…

Hasta que llegó el 2 F, o sea el día del examen. Cuál fue nuestra sorpresa, pues que vimos a unos 60 italianos que tenían que examinarse también. Asi que el profesor debería realizar preguntas orales de forma individual a unos 70 alumnos. Y para que complicarse. Cogió a los Erasmus y nos aprobó a todos con un 27/30 sin hacer el examen y todo gracias a un trabajo que seguro que ni si quiera leyó. Como veis, tanto esfuerzo para nada.

La nieve llega a Torino

El frío ya estaba presente desde que llegamos a mediados de enero, pero hace días nos visitó una amiga inesperada, la nieve. Y es que estando al lado de los Alpes era cuestión de tiempo que cayera una buena nevada. Y así lo hizo, dejandonos un bonito panorama blanco de la ciudad. Pero esto no es todo. Ya que hasta el mes abril no tenemos el próximo examen, de Linguaggio Giornalistico y las clases vuelven en marzo, hemos decidido aprovechar el mes de febrero al máximo. Primara parada, Aosta.

Un pueblo italiano situado muy cerca de la frontera con Francia y Suiza y emplazado en uno de los rincones más bonitos de Italia. Como no, rodeado de los Alpes. Unas vistas magnificas y cercanas de montañas enormes y nevadas rodean a esta hermosa villa. No solo vive de montaña, sino que en ella se encuentran monumentos de los antiguos romanos, como un anfiteatro, algún que otro arco y murallas y torres para defender el pueblo. Una visita obligada.

El colofón a la semana de nieve llegó ayer. Bardonecchia. Una fantástica estación de esquí cercana a la frontera con Francia. Fuimos a pasar todo el día y fue inolvidable.

Llegamos prontito para aprovechar bien el día. Alquiler del equipo y entrada a la pista y a esquiar. Algunos eran nuevos en esto y les costó adaptarse, por lo que iniciamos en una pista más pequeña durante un buen tiempo de la mañana. Cuando ya nos veíamos con mejor nivel cogimos el telesillas y subimos a las pistas más grandes. Un error a la hora de coger un arrastre nos situó en lo alto de la montaña y solo con la posibilidad de bajar por una pista roja, las más peligrosas de la estación. No sin antes mencionar que perdimos a un miembro, Daniel, que se cayó del arrastre y se quedo más de la mitad de la mañana esquiando en solitario.

Allí en lo alto estábamos tres valientes con una misión, bajar la temida pista roja. Álvaro que casi no tenía ni idea y Juan y yo que no teníamos nivel para este tipo de pista. Después de varias caídas y parones logramos avanzar. Álvaro bajó la mayor parte andando sin esquís ya que era peligroso bajar sin saber esquiar. Apesar de ello el cansancio hizo que también sufriera algunas caidas. Después de una hora y media o más luchando con la nieve llegamos a una pista azul y Álvaro puedo coger un telesillas de vuelta abajo. Juan y yo decidimos aprovechar para apurar las últimas horas de esquí del día bajando por una bonita pista azul, ya adecuada a nuestro nivel. En fin mucha aventura, pero todos sanos y salvo en casita de nuevo. Mojados, cansados y con agujetas, pero una vez al año no hace daño.

Ahora toca preparar la siguiente visita, que dentro de unas semanas nos llevará a Verona y Venecia, donde disfrutaremos de su famoso carnaval. Hasta la próxima.