lunes, 17 de mayo de 2010

El Circo de la Fórmula 1














Nuestra última visita, puede que haya sido la más "glamurosa" y menos cultural de todas las que hemos realizado hasta la fecha. Un viaje de dos días por la Costa Azul. Tres países diferentes, Italia, Francia y .. Mónaco, ese pequeño principado lleno de yates, cochazos,etc. En fin mucho lujo solo al alcance de unos pocos.
Y esto es más grande si cabe cuando vas el fin de semana del gran premio de Fórmula 1. Sí, ese Gran Premio imposible que vemos desde la tele, donde los monoplazas van a más de 200Km/h por las estrechas calles de la ciudad. Aunque parezca imposible, no lo es.
Miles de personas ricas y no tanto se acercan desde el miércoles a vivir la F1. Los pobres como nosotros, sin entrada jeje, ya que una entrada en una simple tribuna para un día cuesta más de 300 euros, y no digamos el alojamiento. Nuestro objetivo era ver los entrenamientos libres del jueves y lo conseguimos. Situados en una colina que se dirige al castillo de Mónaco encontramos un sitio perfecto para disfrutar del Gran Premio. No os podéis imaginar la gente que mueve este peculiar deporte, ni tampoco el sonido de esas bestias en funcionamiento. Me refiero a los monoplazas, un sonido atronador de los motores, increíble de definir, pero que vale la pena escuchar.
Toda la mañana del jueves vimos los entrenamientos y tuvimos la suerte de ver a Fernando Alonso líder en ambos. Ver estas maravillas sobre el asfalto es una experiencia fántastica y más si lo ves bien situado sin haber pagado ni un duro.
Pero lo glamuroso no fue el jueves, sino el miércoles. Por una confusión a la hora de coger un tren, decidimos parar en Mónaco, lo cual no estaba previsto, pues íbamos de Ventimiglia (Italia) hacia Niza (Francia), con lo que el principado lo dejábamos para el jueves. Bendito error. El miércoles al no haber entrenamientos de F1 la ciudad no esta cortada al tráfico y te puedes mover por ella, por lo que dimos una vuelta andando por todo el circuito, una pasada.
Pasear por sitios tan míticos como la Rascasse, Loews, el Casino, Mirabeau, Santa Devota, el túnel, es algo que no tiene precio. Y todo esto con ambiente de F1. Pianos en el suelo (los de F1 eh, no los de música, vallas, semáforos, pit lane, padok (solo para acreditados), etc. Después de ver el circuito, y la ciudad (ya que la ciudad es el circuito) nos acercamos al mogollo, a la zona de los yates y los Motor Homes de los equipos (estos son donde viven los pilotos durante los días de Gran Premio), aunque en Mónaco algunos prefieren lo yates, como Flavio Briatore, su yate era el más grande de todo el puerto.
Como siempre, nos metimos en todos los lados que pudimos hasta que nos echaran y la cosa fue bien. Paseando por el puerto nos encontramos con el primer piloto de F1 que veríamos, era del equipo Force India, Vit Antonio Liuzzi que se dirigía al yate del equipo. Más tarde nos encontramos a los reporteros de La Sexta, Nira Juanco, muy guapa y simpatica ella y Antonio Lobato. Ambos en el Motor Home de Red Bull, donde también estaba el piloto español Jaime Alguersuari. Un crak que no tuvo problema para fotografiarse con nosotros. También vimos al ex reportero de la sexta Víctor Seara, ahora en Canal Nou, a pilotos campeones del mundo como Jenson Button, Lewis Hamilton, otros como Webber, Kobayashi, Chandhok, Glock, Heidfeld etc. En fin un monton de gente. Fue una pasada, Solo nos quedo poder ver a Fernando Alonso y a De la Rosa, pero no hubo suerte. Bastante habíamos tenido ya al poder ver a tantos pilotos sin acreditación.
En lo tocante a Fórmula 1 eso ha sido lo más destacado, pero también hemos visitado la ciudad francesa de Niza y la italiana de Ventimiglia, ambas en la preciosa costa Azul. Niza es muy bonita. Tiene una amplia playa de piedra dond disfrutar del Mediterráneo. Es una ciudad bastante tranquila y dedicada al turismo. No tiene mucho que ver pero caminar por su paseo marítimo esta muy bien. Ventimiglia, más de lo mismo, una gran playa de piedra y un lugar poco ruidoso y con unas preciosas vistas de la montaña y del mar. Un lugar muy acogedor para unas tranquilas vacaciones en el mar.
En fin, como veis le dedico muy poquito a estos dos sitios, pero es que lo vivido en Mónaco ha sido una experiencia única e irrepetible. Una gozada en toda regla. Espero poder volver alguna vez, aunque lo veo bastante complicado, pero quien sabe lo que te puede deparar el futuro.
Un saludo y hasta la próxima.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Turismo en Centroeuropa














Aquí estoy una vez más para narraros uno de los últimos viajecitos que nos hemos pegado. No lo escribo para dar envidia a nadie, sino para acercaros un poquito más a las ciudades europeas y que conozcáis algo por si viajáis a ellas en un futuro. Y digo últimos viajes porque el final del Erasmus se acerca, aunque todavía tenemos un par de ellos en la recámara, que ya contaré más adelante, pero eso sí, no a tanta distancia como el que a continuación os cuento.

Pues bien, Rayanair está vez nos ofreció la posibilidad de viajar a un módico precio a Centroeuropa, más concretamente a Bratislava, capital de Eslovaquia. Como Viena y Budapest, capitales respectivas de Austria y Hungria, estaban cerca pues estábamos en la obligación de visitarlas. Lo que nos llevaba a visitar 3 capitales europeas en seis días, cinco si quitamos los de los viajes. Asi que no nos lo pensamos mucho y nos fuimos para allá. Aunque si que había alguien o más bien algo que nos quiso fastidiar (para los de la Logse "JODER") el viaje. Estoy hablando de la archiconocida "nube de ceniza". Millones de vuelos cancelados los días previos a nuestro viaje, pero por suerte o porque en el cielo no habia nada pudimos viajar.

Llegamos al aeropuerto de Bratislava. He de decir que en Eslovaquia se habla eslovaco, en Austria, alemán, y en Hungría, húngaro o magiar, asi que imaginaros a la hora de comunicarnos, pues en inglés, no quedaba otra. Lo más gracioso es que a la hora de intentar hablar inglés te sale el italiano, cosa curiosa ya que en Italia a mí, no me pasa eso.

Como fuere, ya sea en inglés o italiano, nos las apañamos para coger el autocar que nos trasladara a Viena, que se encuentra como a tres cuartos de hora de Bratislava, unos 60 Km aproximadamente. Sería en la capital austriaca donde comenzaría nuestra aventura. Llegamos de noche y el autocar nos dejó a tomar por el culo de hostal, así que después de dar un par de vueltas por la estación de autocares cogimos el metro hasta cerca de donde teníamos que dormir. Una vez allí y plano en mano localizamos el hostal sin problema. Un sitio muy acogedor y con mucho ambiente viajero.

La tierra de Mozart
Al día siguiente, ya con las pilas cargadas, iniciamos nuestra visita por Viena. Deciros que es una ciudad bastante grande, unos 2 millones de habitantes.Bonita, no muy ruidosa y es que muchos dicen que es una de las ciudades donde mejor se vive. En cuanto a lo turístico, la ciudad es muy imperial con una gran cantidad de palacios acompañados por supuesto de sus amplios jardines como por ejemplo, el Palacio Belvedere, el Hofburg o el Schönbrunn (los dos últimos residencias de Sisí emperatriz). Cuenta también con grandes edificios históricos como el Ayuntamiento, el Parlamento, la Catedral de San Esteban o la conocida Opera de Viena.
Decir también que visitamos uno de los templos del deporte español. El Hernst Happel, el estadio donde la selección española de futbol consiguió la Eurocopa hace dos años. En resumen, Viena es un ciudad muy bonita, sobre todo el centro, aunque los palacios andan dispersos, hay que visitarlos. Dos días en Viena y nos pusimos rumbo a Budapest por mediación de una autocar que tardaba tres horas en llegar a la capital húngara.
Recorremos Budapest
Una vez allí, la misión era encontrar el hostal. Aunque el más difícil todavía, no teníamos plano, solo contábamos con las indicaciones que daban los del albergue en la página web. Tras un ratito buscando lo encontramos y a descansar. Nuevo día y Budapest por delante. Otra ciudad enorme a orillas también a orillas del Danubio, aunque aquí ya venia más crecidito que en Viena. Budapest esta dividido en dos partes separadas por el río. Una era Buda y otra Pest. Nosotros dormimos en Pest y aquí pudimos ver el Parlamento, uno de los más grandes de Europa, es precioso, tanto por dentro como por fuera. Visitamos también la conocida plaza de los héroes húngaros, la opera, la catedral y alguna que otra plaza. Cruzando el también famoso puente de las cadenas llegamos a Buda, donde se pueden ver una preciosas vistas desde lo alto. También cuenta con el castillo real de Buda y la preciosa Iglesia de San Matias.
En conclusión una pateada también muy larga de dos días que mereció totalmente la pena, ya que Budapest es precioso. Ya solo quedaba volver a Bratislava, hacer noche allí, verlo al día siguiente y coger el avión de vuelta. Pero la cosa no iba a ser tan fácil. Gracias a Internet (bendito sea) localizamos horarios y trenes que nos llevaran a la capital eslovaca. El tren partía a las 15 30 pero se retrasó hasta las 17 00. A pesar del idioma magiar no tuvimos problemas para comprar los billetes y nos confundirnos de tren. Aunque viendo los vagones por fuera parecía que nos íbamos a Rusia o más hacia allá. Una vez dentro era bien cómodos y espaciosos. Pero la cosa no acaba aquí, nada más salir de Budapest, la locomotora se averió, por lo que estuvimos dos horas parados hasta que vino otra y nos pusimos en marcha. Ya en la frontera con Eslovaquia había que cambiar de revisores, por lo que nos paramos otra media horita. Al fin llegamos a la estación de Bratislava sobre las 22 15 y lo único que queríamos era encontrar el hostal. Un vez allí una ducha y a beber unas cervezas que era la última noche. Decir que el hostal estaba genial mucho ambiente y fiesta. Y a la hora de descansar también estaba perfecto.
Por último, Bratislava
Ya por la mañana nos pusimos en marcha a conocer la ciudad. No tan bonita como Viena y Budapest pero muy acogedora. El centro histórico es muy bonito, recorrer sus calles con tranquilidad para disfrutar más de la ciudad. Llama la atención que por el centro hay una serie de estatuas muy curiosas localizadas en puntos estrategicos. Visitamos también el castillo, insignia de la ciudad, la catedral y poco más. Es una ciudad bonita y acogedora pero no tiene mucho que ver. Bueno si tiene, a las eslovacas. Cabe resaltar que Bratislava es bastante economica en algunas cosas, como por ejemplo a la hora de comer. Aunque no sea la ciudad más bonita del mundo merece la pena volver.
Una vez vista la ciudad, volvimos al aereopuerto, donde se ponia fin a nuestros seis dias por Centroeuropa, un pedazo de viaje que mereció mucho la pena y que te deja muchas ganas de volver. Ahora ya de vuelta en Turín, estamos con las miras puestas en Monaco y Niza que no será dentro de mucho y ese puede que sea ya nuestro último viaje. Ya os contaré.
Saludos desde el Piamonte.