miércoles, 5 de mayo de 2010

Turismo en Centroeuropa














Aquí estoy una vez más para narraros uno de los últimos viajecitos que nos hemos pegado. No lo escribo para dar envidia a nadie, sino para acercaros un poquito más a las ciudades europeas y que conozcáis algo por si viajáis a ellas en un futuro. Y digo últimos viajes porque el final del Erasmus se acerca, aunque todavía tenemos un par de ellos en la recámara, que ya contaré más adelante, pero eso sí, no a tanta distancia como el que a continuación os cuento.

Pues bien, Rayanair está vez nos ofreció la posibilidad de viajar a un módico precio a Centroeuropa, más concretamente a Bratislava, capital de Eslovaquia. Como Viena y Budapest, capitales respectivas de Austria y Hungria, estaban cerca pues estábamos en la obligación de visitarlas. Lo que nos llevaba a visitar 3 capitales europeas en seis días, cinco si quitamos los de los viajes. Asi que no nos lo pensamos mucho y nos fuimos para allá. Aunque si que había alguien o más bien algo que nos quiso fastidiar (para los de la Logse "JODER") el viaje. Estoy hablando de la archiconocida "nube de ceniza". Millones de vuelos cancelados los días previos a nuestro viaje, pero por suerte o porque en el cielo no habia nada pudimos viajar.

Llegamos al aeropuerto de Bratislava. He de decir que en Eslovaquia se habla eslovaco, en Austria, alemán, y en Hungría, húngaro o magiar, asi que imaginaros a la hora de comunicarnos, pues en inglés, no quedaba otra. Lo más gracioso es que a la hora de intentar hablar inglés te sale el italiano, cosa curiosa ya que en Italia a mí, no me pasa eso.

Como fuere, ya sea en inglés o italiano, nos las apañamos para coger el autocar que nos trasladara a Viena, que se encuentra como a tres cuartos de hora de Bratislava, unos 60 Km aproximadamente. Sería en la capital austriaca donde comenzaría nuestra aventura. Llegamos de noche y el autocar nos dejó a tomar por el culo de hostal, así que después de dar un par de vueltas por la estación de autocares cogimos el metro hasta cerca de donde teníamos que dormir. Una vez allí y plano en mano localizamos el hostal sin problema. Un sitio muy acogedor y con mucho ambiente viajero.

La tierra de Mozart
Al día siguiente, ya con las pilas cargadas, iniciamos nuestra visita por Viena. Deciros que es una ciudad bastante grande, unos 2 millones de habitantes.Bonita, no muy ruidosa y es que muchos dicen que es una de las ciudades donde mejor se vive. En cuanto a lo turístico, la ciudad es muy imperial con una gran cantidad de palacios acompañados por supuesto de sus amplios jardines como por ejemplo, el Palacio Belvedere, el Hofburg o el Schönbrunn (los dos últimos residencias de Sisí emperatriz). Cuenta también con grandes edificios históricos como el Ayuntamiento, el Parlamento, la Catedral de San Esteban o la conocida Opera de Viena.
Decir también que visitamos uno de los templos del deporte español. El Hernst Happel, el estadio donde la selección española de futbol consiguió la Eurocopa hace dos años. En resumen, Viena es un ciudad muy bonita, sobre todo el centro, aunque los palacios andan dispersos, hay que visitarlos. Dos días en Viena y nos pusimos rumbo a Budapest por mediación de una autocar que tardaba tres horas en llegar a la capital húngara.
Recorremos Budapest
Una vez allí, la misión era encontrar el hostal. Aunque el más difícil todavía, no teníamos plano, solo contábamos con las indicaciones que daban los del albergue en la página web. Tras un ratito buscando lo encontramos y a descansar. Nuevo día y Budapest por delante. Otra ciudad enorme a orillas también a orillas del Danubio, aunque aquí ya venia más crecidito que en Viena. Budapest esta dividido en dos partes separadas por el río. Una era Buda y otra Pest. Nosotros dormimos en Pest y aquí pudimos ver el Parlamento, uno de los más grandes de Europa, es precioso, tanto por dentro como por fuera. Visitamos también la conocida plaza de los héroes húngaros, la opera, la catedral y alguna que otra plaza. Cruzando el también famoso puente de las cadenas llegamos a Buda, donde se pueden ver una preciosas vistas desde lo alto. También cuenta con el castillo real de Buda y la preciosa Iglesia de San Matias.
En conclusión una pateada también muy larga de dos días que mereció totalmente la pena, ya que Budapest es precioso. Ya solo quedaba volver a Bratislava, hacer noche allí, verlo al día siguiente y coger el avión de vuelta. Pero la cosa no iba a ser tan fácil. Gracias a Internet (bendito sea) localizamos horarios y trenes que nos llevaran a la capital eslovaca. El tren partía a las 15 30 pero se retrasó hasta las 17 00. A pesar del idioma magiar no tuvimos problemas para comprar los billetes y nos confundirnos de tren. Aunque viendo los vagones por fuera parecía que nos íbamos a Rusia o más hacia allá. Una vez dentro era bien cómodos y espaciosos. Pero la cosa no acaba aquí, nada más salir de Budapest, la locomotora se averió, por lo que estuvimos dos horas parados hasta que vino otra y nos pusimos en marcha. Ya en la frontera con Eslovaquia había que cambiar de revisores, por lo que nos paramos otra media horita. Al fin llegamos a la estación de Bratislava sobre las 22 15 y lo único que queríamos era encontrar el hostal. Un vez allí una ducha y a beber unas cervezas que era la última noche. Decir que el hostal estaba genial mucho ambiente y fiesta. Y a la hora de descansar también estaba perfecto.
Por último, Bratislava
Ya por la mañana nos pusimos en marcha a conocer la ciudad. No tan bonita como Viena y Budapest pero muy acogedora. El centro histórico es muy bonito, recorrer sus calles con tranquilidad para disfrutar más de la ciudad. Llama la atención que por el centro hay una serie de estatuas muy curiosas localizadas en puntos estrategicos. Visitamos también el castillo, insignia de la ciudad, la catedral y poco más. Es una ciudad bonita y acogedora pero no tiene mucho que ver. Bueno si tiene, a las eslovacas. Cabe resaltar que Bratislava es bastante economica en algunas cosas, como por ejemplo a la hora de comer. Aunque no sea la ciudad más bonita del mundo merece la pena volver.
Una vez vista la ciudad, volvimos al aereopuerto, donde se ponia fin a nuestros seis dias por Centroeuropa, un pedazo de viaje que mereció mucho la pena y que te deja muchas ganas de volver. Ahora ya de vuelta en Turín, estamos con las miras puestas en Monaco y Niza que no será dentro de mucho y ese puede que sea ya nuestro último viaje. Ya os contaré.
Saludos desde el Piamonte.

2 comentarios:

  1. Claro, claro, no es por dar envidia, no. Pues que sepas que si me da mucha envidia, pero ya sabes que es envidia sana y me alegro un montón por ti, porque estás viendo sitios preciosos. Además según los describes me parece que casi estoy allí. Un besazo y hasta el sábado.

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  2. De último viaje nada. Como las cervecitas, siempre la penúltima.
    Nos tienes que poner un mapa con tus marcas de posición para seguirte por donde has andado, que yo ya me pierdo.
    Sobre todo esa localización tan bien definida de ese hostal "a tomar por el culo" :)
    Hasta pronto.

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