martes, 5 de mayo de 2015

Diez intensos días en la Feria del Libro de Valladolid 2015

Diez intensos días en la Feria del Libro de Valladolid 2015

Visto que el blog no recibe las visitas que a mí me gustaría, he decidido contar mi experiencia en la Feria del Libro de Valladolid de este año por aquí. Ha sido mi primera vez en este evento que ha cumplido ya su 48ª edición. Pero para mí, todo ha sido nuevo. Al margen del famoso debate entre Acera Recoletos o Plaza del Milenio, yo me lo he pasado estupendamente.

Mi labor ha sido sencilla. Más que trabajar como azafato, he sido informador, respondiendo a las preguntas de los visitantes y entregándoles la programación, los famosos marca páginas y alguna cosita más. Estar de cara al público no siempre es fácil, siempre te puedes encontrar con personas muy agradables o con todo lo contrario. Lo importante es tener siempre una sonrisa en la cara, y eso he tratado de hacer en todo momento. El trabajo menos grato ha sido sin duda contar la asistencia a la Feria, pero alguien tenía que hacerlo…

Diez días dan para mucho. Hemos tenido momentos buenos y otros no tanto, pero prefiero quedarme con lo positivo. Las risas y las buenas conversaciones en el mejor estand de la Feria, el de la Organización. En 55 horas pueden pasar muchas cosas. He conocido a grandes compañeros, como a Jesús Ciribian, la voz de la Feria. Un COMPAÑERO con mayúsculas. No dudo de que dentro de su mundillo, el teatro (Y fijo que como actor de doblaje) va a  tener mucha mierda, como dicen los suyos. Eso sí, el convenio es el convenio. También he tenido la suerte de trabajar con una chica encantadora, la alegría de la Feria, Paulina. Sin ella, los diez días no hubiesen sido lo mismo. 

No me olvido de los mozos, Pablo, que aunque estuvo poco tiempo, dejó un gran recuerdo. Tampoco la sorpresa de Jesús, que día a día y gorra a gorra nos ha ido enseñando un poquito más. De Iris, por supuesto. Visitándome cada día en sus ratos libres de trabajo. De todas las azafatas, Paula, Lorena, Sara, Laura, etc, incluso con los “seguratas” y los técnicos de sonido, con los que hemos compartido unas buenas risas. Amparo y Paz, algunos libreros y editores de los estands, unos más cansinos que otros, todo hay que decirlo. Espero no olvidarme de nadie y si es así, que me perdone.

La verdad es que para ser la primera vez en la Feria del Libro de Valladolid, he disfrutado un montón. Pese al inevitable dolor de pies y la lluvia, he ido cada día con ganas de trabajar y pasármelo bien, y eso no siempre es fácil. Pero lo he conseguido. Y os estaréis preguntando por que os suelto todo este rollo, si bien es seguro que no os interesa, pero lo mío es escribir, y cada uno ya decide lo que quiere leer. Si habéis llegado hasta aquí, se ve que os ha interesado, sino… eso que os perdéis. Solo espero volver a ver al pedazo de equipo que hemos formado estos pasados días.

Un saludo.


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